Pongámonos en antecedentes: Desde hace cierto tiempo, hay un cierto ruido de sables, diciendo que el tema Zapatero ya no da más de sí. De hecho, ese comentario, la primera vez que lo leí fue hará 4 meses en Estrella Digital, donde se decía lo siguiente (lo copio entero porque no recuerdo el día)
Misteriosos periodistas conspiradores
No vamos a dar los nombres porque así las pesquisas tendrán mas emoción, pero creo que no hace falta poner nombres y apellidos a lo que está al alcance de todos. Sobre todo en este tiempo convulso de tensiones nacionalistas, porque Aznar sacudió el árbol de los nacionalistas y a Zapatero le toca recoger las nueces. Y especialmente porque estos atletas del activismo periodístico están inmersos en la trama política a pesar de que presumen de independientes, a una y otra orilla del río Bravo.
Adivina, adivinanza: ¿quién es el director de periódico que lleva ya varios editoriales y soflamas dominicales pidiendo la entrada de las tropas españolas en el País Vasco a modo y manera de la batalla de Gettysburg? Llamémosle general Lee. Pues bien, Lee, después de levantar la bandera de Iraq frente a Bush y en venganza contra Aznar, y tras fracasar en la búsqueda de la conexión de Vera con el 11M —el culebrón de Trashorras—, ahora se dedica a jalear a Bono para que se convierta en el Primo de Rivera, digo en el presidente Lincoln, y avance sus tanques, “bien engrasados”, desde el cuartel general de Burgos hasta la frontera vasca. La “Brunete mediática”, que diría Arzalluz, avanza por su cuenta, sabiendo Lee que eso da lectores y deja en mal lugar a la competencia.
Sin embargo, a nuestro general Lee, que gusta vestir de epopeyas sus intrigas de salón y pasa con suma facilidad del “Watergate” de Nixon al Gettysburg de Lincoln o al Waterloo de Napoleón, no dice todo lo que piensa. En realidad, a Lee le gustaría que su amigo y confidente el general Bono de La Mancha metiera sus tanques primero en la Moncloa para desalojar al pusilánime Zapatero, luego en el País Vasco y desde ahí hacia el Ebro camino de las Ramblas, ¡rumba, la rumba, la rumba, la!
El general Lee habla también con Zapatero y ambos se sermonean como compadres sin saber el presidente que mister Hyde, la otra personalidad de Lee, ya tiene entre los dientes el escalpelo que lo va a degollar.
Siguiendo por la rive droit de la conspiración periodística, nos encontramos con otro periodista, ex director de diario, también de Madrid, que se vio obligado a cesar en el cargo tras la derrota electoral de Aznar, y en consecuencia tras la pérdida de su fuente de inspiración periodística —entrevista entre Antxa y Carod—. Digamos que este otro conspirador del periodismo se llama Zalacaín. Y que, tras nombrar a su sucesor en la dirección del diario, sigue de uñas con su presidente editorial
—quien no le perdona una vieja deserción— y en el empeño de darle oxígeno a su pupilo y heredero, un progre de Sevilla “que no fue capaz ni de ser comunista ni de ser torero” (como decía Tito de F. González) y que no acaba de tomarle el pulso a Madrid.
Lo peor que le pasa al sevillano —que aún es novicio en el arte de conspirar— es que le mojan la oreja izquierda el general Lee y la derecha don Pedro Sainz, inventor de reyes y casador de príncipes de Asturias. El de Sevilla no es don Juan, aunque presume de ello, y además su patrón, alias “Berberecho”, que es de Bilbao, no le deja desbarrar por el lado diestro de la política —salvo en el caso de Ibarretxe— porque sigue inmerso en el viejo “pacto de los editores” con el único dueño de la rive gauche del río Bravo. Además, Berberecho quiere que Zapatero (que los ha engañado a todos con lo de la TV digital) le dé un canal de televisión en abierto, y su empresa está inmersa en la venganza de su banquero, porque todos los periodistas conspiradores tienen su banquero particular, en buena o mala situación.
Luego tenemos a don Pedro Sainz, conspirador donde los haya y enemigo acérrimo del diario del sevillano y en especial de Zunzunegui —el del periodismo “razonablemente razonable”, que dirían los felipistas, sus mentores—, que montó la tienda de regalos todo a cien y que no descarta convertir su diario en un gratuito para arruinar al que, tiempo atrás, fue su gran creación. Don Pedro hace versos y ha perdido apoyos en su socio, este catalán y productor del Planeta de los Simios, porque a su amo a la vez lo han pignorado en Barcelona Carod y Maragall. Y se las ve y se las desea para no romper los equilibrios, traicionando en cierta manera el gran regalo multimediático que le hizo su ex amigo Aznar, a rey muerto, rey puesto, en espera de un tiempo mejor. En el tema de Ibarretxe, Lee, don Pedro y Zunzunegui están a favor del general Bono y de la solución militar, ¡por supuesto! una vez agotada la política.
Y el cuarto jinete, que habita la “comunidad nacional” de los hobbits de Zapatero y su amigo Patxi López? Pues el cuarto jinete de la conspiración periodística está dedicado al ocultismo informativo para que no se le subleve a Zapatero la España progresista. Pero sólo por un tiempo porque este conspirador, a quien podríamos llamar Janli, está de los nervios con lo del talante del presidente y se reúne en secreto con González para ver qué se puede hacer ante el desvarío de Zapatero. Lo de Bono no les gusta porque dicen de el que es “la Lola Flores de la política” —pero con pelo— y además saben que es el súcubo de Lee. Para Janli, coautor con González de un libro sobre el crimen de Estado o algo así titulado El secreto del elefante blanco, antes de hacer nada en el País Vasco y en Cataluña primero hay que desalojar a Zapatero de la Moncloa y poner a Solana en su lugar, luego llamar a George Bush para hacer las paces y después que Bush llame a Ibarretxe y a Maragall para arreglar todo lo demás.
Estos cuatro periodistas conspiradores, lejos de ser el cuarto poder, son apéndices del primer poder y de la oposición, según. Y en esta crisis constitucional están por ahora tan activos como desconcertados, luchando por el poder y por la audiencia, por la patria y por la pasta, sin saber por el momento lo que va a pasar, ni lo que van a hacer, ni del lado de quién, finalmente, se van a posicionar. Todos coinciden, en privado, en que el presidente Zapatero no sirve, pero todos callan, observan, conspiran y esperan, porque esta vez no se quieren equivocar.
Esto era hace unos cuantos meses. Y llevo ya un par de días leyendo más o menos lo mismo, lo de la "Solución Solana", y al último que se lo leí es a Raúl Heras.
Según este buen hombre, los Expresidentes González y Aznar, que se adoran y se tienen un respeto y admiración mutuos notables, se han reunido, para hablar de alguna "solución".
Hay una cosa que es cierta. Independientemente de que uno esté de acuerdo o no con Zapatero, el clima que hay ahora es irrespirable. Y si cuando era el final de la legislatura anterior, el clima irrespirable, era por culpa del Gobierno (del PP); ahora ya es por culpa de la Oposición (del PP).
Yo en esto creo, que entre todos la mataron y ella sola se murió.
A ver. Por el Pacto del Tinell, el PSOE no puede darle al PP, ni agua, porque si lo hace, adios Gobierno. Y lo que hace es echarle la culpa al PP de que no haya consenso. Es algo así como...Somos 4 amigos. Tres pactamos una cosa, y le decimos al 4º que esto es lo que hay, que firme esto o si no lo que pasa es que no quiere pactar y no tiene talante y tal...
O sea; una cosa es pactar, y otra cosa decir que se pacta.
Y el PP, que todavía está escocido por una derrota que creen injusta, tampoco tiene ganas de darle agua ni oxígeno al Gobierno de Zapatero.
Mi impresión de lo que va a pasar es lo siguiente:
De aquí a 5 meses en el País va a endurecerse mucho contra Zapatero (Polanco ya tiene Cuatro; Zapatero ya no le sirve para lo que quería y tampoco es dejarlo para que rompa los jarrones). El clima se volverá más irrespirable. El Estatut naufragará, ya sea, porque está tan descafeinado que CiU y/lo echarán para atrás, o porque será inasumible para una gran parte del PSOE.
Y aquí están las dos opciones:
1.- Zapatero se va, y ponen a Solana; una vez que Mayte diga que no quiere ser Presidenta ni Candidata y que a Bono se le haya desactivado previamente.
2- Zapatero no se va y quiere llegar hasta el final: Llegaremos a una final de legislatura irrespirable. Elecciones generales. Una parte del PSOE muy movilizada, pero Polanco no apoya a ZP...Ahí llega la cuestión de si..¿Sería capaz Zapatero de ganar las elecciones con un PSOE con una parte a la que no le ha gustado su actuación en el Gobierno, y sin la ayuda de Polanco (aunqué probablemente sí le ayudaría La Sexta)?
Total; sea como fuere, mal asunto.